La inversión extranjera directa en Cuba está orientada
a la búsqueda de los nuevos mercados exteriores, tecnologías
competitivas y capital. Para fomentar su crecimiento y desarrollo
en el año 1995 se aprueba una nueva legislación para
la inversión extranjera (Ley No 77), que se corresponde con
las tendencias internacionales.
A los atractivos del marco legal se suman como ventajas comparativas
de Cuba: la disponibilidad de fuerza de trabajo calificada en condiciones
de asimilar nuevas tecnologías en el corto plazo, de una infraestructura
adecuada en que se destaca un 95% de electrificación del territorio,
estabilidad social, clima de seguridad que se ofrece al personal extranjero,
la perspectiva de integración de Cuba a la región, su
ubicación geográfica en el centro de un mercado de expansión
y de importantes rutas comerciales, y la suscripción de Acuerdos
de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones
con 53 países y de 7 acuerdos para evitar la doble tributación.
A fines del año 2000 habían 392 asociaciones económicas
con capital extranjero, ubicadas en su mayor parte en minería,
prospección-extracción de petróleo, turismo,
industria (ligera, alimentaria y sideromecánica) y construcción.
En los últimos años se han incorporado nuevas ramas
a la inversión extranjera, entre las que se encuentran la industria
energética, del gas, sector financiero, comercialización
de tabacos y la gestión del suministro de agua a la ciudad,
también se han aprobado importantes negocios para el desarrollo
hotelero, la industria del cemento, la aviación civil e industrias
para fabricación de pinturas y omnibus.