Con el triunfo de la Revolución la atención
a los problemas sociales tuvo una alta prioridad en Cuba. El
desarrollo se concibió como un proceso integral entre
lo económico y lo social, a partir de la consideración
de que el simple crecimiento económico, sin progreso
y justicia social, no conduciría a un verdadero desarrollo,
ni permitiría alcanzar los objetivos sociales a que se
aspiraba.
Entre los principales objetivos de la política social
en Cuba están:
Acceso a una alimentación básica;
Asegurar el derecho ciudadano a la salud y la educación;
Ingreso adecuado para quienes se jubilan o requieren de un
apoyo económico de la sociedad;
Fuentes de empleo y protección y descanso del trabajador;
Una vivienda confortable, preferiblemente de propiedad propia;
Lograr una sociedad progresivamente más justa y solidaria
Las vías establecidas para el logro de los objetivos
anteriores son:
Distribución de aproximadamente un 55% del aporte calórico
de la dieta por vías sociales, como son el sistema de
racionamiento a bajos precios;
Una red de alimentación gratuita o a muy bajos precios
a través de los centros de salud, educación y
otros.
Acceso universal y gratuita a los servicios de salud y educación,
incluyendo la enseñanza universitaria; En el caso de
la salud los tratamientos médicos más complejos
y costosos. Asignación de los recursos financieros y
humanos necesarios para asegurar servicios de calidad.
Cobertura universal de la seguridad social y de la asistencia
social.
Impulso al desarrollo económico como fuente principal
de creación de empleos, programas de empleo en regiones
deficitarias y para personas discapacitadas. Reestructuración
gradual del empleo por redimensionamiento de capacidades, con
reubicación o garantías de ingresos a los trabajadores
excedentes.
Reducción de los alquileres; adquisición de la
vivienda mediante un pago equivalente al alquiler; programas
estatales de construcción de viviendas y programas con
esfuerzo propio, alternativas de vivienda de bajo costo y reparación
de viviendas con apoyo estatal.
La política social en Cuba aspira a garantizar no sólo
igualdad de oportunidades, sino también la equiparación
de resultados. Las estructuras sociales presentan un cierto
grado de inercia, que tiende a su reproducción. Por ello
la política social implementada ha considerado un tratamiento
específico y diferenciado a determinados segmentos de
la población como son las familias de menores ingresos,
la mujer, los niños, las madres solteras, los ancianos,
los discapacitados, los territorios con menor desarrollo relativo
y las personas en que en el pasado sufrieron discriminación.