El sistema sanitario cubano es gratuito en su totalidad y en él
tiene prioridad la medicina preventiva; todo ello ha contribuido a
reducir el índice de mortalidad infantil en el país,
que hoy presenta una de las más bajas de Latinoamérica.
La política de salud del Estado cubano no sólo considera
la actividad médica, sino que incluye la preservación
del medio ambiente y de los recursos naturales, el mejoramiento de
las condiciones higiénico-sanitarias, así como la protección
de trabajadores y ancianos.
La esperanza de vida en Cuba es actualmente
de 75 años, lo que sitúa a esta república al
nivel de los países más desarrollados.